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LA CARCELERA

Despierto y ella no para de hablar. No me deja en paz, mi carcelera con esa poderosa arma que me destruye, me contrae, me da felicidad. La soledad no existe pues ella me acompaña cuando estoy despierta y a veces, hasta dormida. Me ve cuando me miro al espejo, cuando trabajo, cuando tengo sexo. No deja de vigilarme.

 

Es despiadada; sabe mis peores secretos. Se alimenta de mis miedos.

Cuando peor me ve en mi sucia celda, cuando más me consume la tristeza, pasa frente a mí con las llaves de mi libertad en la mano y me dice en tono tranquilo, sin gritar, suavecito:

 

“Escucha y calla.”

 

Le gusta pensar que es dueña absoluta de la razón, cree que posee toda la información y, algunas noches tiene el descaro de susurrarme “No hay salvación”.

 

La taquicardia llega a mí, no puedo dormir “¿Por qué eres tan cruel? ¿Por qué no me dejas vivir tranquila? ¡Déjame en paz!” le grito. Ella sabe que tiene el tiempo contado también. Por eso quiere saberlo todo, comerse cada pedazo de mi ser, recordar todo para poder un día decir:

“Nada valía la pena. Tremenda pendeja.”

Escribo esto con mis letras en mi propia celda.

Odia cuando me vuelvo revolucionaria y encuentro un poco de paz.

Odia cuando la reto.

Cuando ella no puede mandar.

Ella es mi único contacto con el mundo, con la realidad. Decide estratégicamente que contarme; qué ve, qué huele, qué piensa de alguien que vio en la calle. Me da asco que a veces sólo llega a contarme cosas malas. Vomito de repulsión al darme cuenta que la mayoría de las veces sólo me quiere herir.

 

“Mereces estar encerrada aquí.”

No me deja tranquila, pero no voy a mentir, también es mi guía, mi todo, mi ego, mi defensa, mi intuición, lo que me mantiene viva. Mi aliada. La que construye mi destino. La que me da de comer. Es y debe ser, mi mejor amiga.

Todo lo que soy, he sido y seré.

Ella es la castración de mis heridas.

 

De ella depende todo. A veces siento que sufro síndrome de Estocolmo porque no la odio. Ella no tuvo mucha decisión antes de mí. Su pasado la perturba, fue una víctima, ya no, pero lo fue. A veces la escucho gritar a lo lejos, en la penumbra de su propia cárcel. Canto para no escucharla, no la quiero oír. Ya no quiero que su sufrimiento me competa.

 

A veces, cuando me habla mal, la paro. No lo logro, pero lo intento.

Se me despierta una sensación de empoderamiento. Ya no tengo miedo en soñar con mi libertad, me tiembla todo el cuerpo.

 

Me sorprendo cuando cambia su comportamiento, pero unas horas pasan y tengo que hacerlo todo de nuevo. Ella recuerda lo que quiere y por lo regular, lo que le conviene.

Lleva años borracha, puedo olerlo en su aliento. Me da pena. Cada día la ignoro más y me dejo llevar. Me da flojera la violencia ya.

 

Nada la para.

Nada la calla.

Nada la controla.

Se me escapa una voz. El cielo interno de mi control humano se llena en el cuarto, esa pequeña celda que ha sido mi mayor calvario. No puedo moverme, pero cierro mis ojos y sólo respiro.

 

Le digo a mi carcelera, sin separar los labios, que tiene que parar de maltratarme. Ella se resiste; me manipula, dice cosas horribles sobre mí, me recuerda lo más duro de mi infancia, mis más duros traumas. Me dice que nunca se va a callar, que nunca se va a ir.

Sin moverme, logro abrir la puerta de mi celda.

Abrazo a mi celadora y le digo;

“Soy yo, tu alma, tu esencia.

Cuando te pido que te calles, te callas.

Vengo a darnos la tregua de amor que merecemos.”

 

La controlo ya, no ella a mí.

 

Volteo a mi alrededor y puedo verme reír. Perdí la ceguera.

La tomo y me hago cargo con gentileza.

Soy libre al fin.

 

Soy dueña de mi Mente.

 

TWITTER: @marcelecuona

INSTAGRAM: marce_lecuona


Comentarios

  1. Mujer hermosa y trabajadora, muy talentosa y simpática, tiene todo, saludos .

    • Que bonito marce, siempre has escrito muy bien y creo es tu forma de escaparte y expresarte desde el finde de tu ser
      Felicidades

  2. Una faceta poco conocida de muchos de los que se dedican al standup, su capacidad de escribir y mover y tocar con las palabras. Me gustó mucho leer hasta el último punto, Mujer en todos los sentidos y en cada palabra.

  3. Maravillosa y reveladora reflexión. De alguna forma todos somos esclavos de nuestra propia mente, para bien o para mal.

  4. Me agrada lo que haces felicidades, continúa con tu escencia que te hace única y especial para continuar brindando alegría a quienes siguen tu persona.

  5. Me encantó , está faceta tuya en la que escribes con el corazón cuando te veo hacer stand up no me lo creo eres realmente muy buena escribiendo .me declaro tu fan a partir de hoy .

  6. Peinando a mi soledad, busco un significado a el mar deprimido de mis ojos….a la intolerancia del silencio….a la burla del cielo… a lo blanco y negro de mi libro !! Mi Corazón ahogó!!

  7. Excelente!!! Bravo!!!
    Tratar de adornar mi comentario con adulaciones lo arruinaría!!! Simplemente es espectacular.

  8. Muchas felicidades por tanto talento, dios te siga bendiciendo con mas éxitos, mi familia y yo somos tus fans

  9. Me gusta como empezó y hsta llego a hacerme enojar, lo que hizo que al final sintiera un gran alivio.
    Excelente narrativa

  10. Me recordó el armisticio que tengo pactado entre mi mente llena de locura con mi alma… ¡Exelente trabajo!

  11. Darme cuenta de esta faceta de tu mente es muy grato
    Ya decía que tu forma de pensar era algo especial y tus letras lo reflejan
    Gracias!

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